Siguiendo los principios básicos de todo buen matemático, no se puedo hablar de algo sin, previamente, definirlo. Por ello vamos a dar la siguiente definición:
- DEFINICIÓN (Equiafinidad): Sea A una afinidad, decimos que A es una equiafinidad si A preserva las áreas.
Una vez hemos hablado del concepto de equiafinadad (de una forma tan fría y formal que sólo un matemático podría contemplar), vamos a converger a otro tipo de conceptos, conceptos que son socialmente más humanos, más amenos… Digamos que todos en la vida hemos pasado por esos momentos en los que te apetece… ¿cómo decirlo? Ponerte… “tontorrón” con tu pareja… ya sabéis, el típico: “cuelga tú”, “no, cuelga tú”. Estos momentos de la vida también tienen un nombre: amarterarse. Por lo visto, amarterarse es cuando dos enamorados muestran una actitud cariñosa.
Ahora bien, ¿Qué sentido tiene poner dos palabras como “equiafinidad” y “amarterarse” en un mismo post, si, a fin de cuentas, son conceptos que no tienen nada que ver? Como bien habrás averiguado, querido lector, no tiene ningún sentido. ¿Pero desde cuándo hay que hacer las cosas porque tengan un sentido? ¿Acaso no tenemos derecho a expresar nuestras ideas a través de cosas sin sentido?
Quizás en estos momentos estemos bajo el ojo censor de nuestro Gran Hermano y no tengamos posibilidad de utilizar las palabras del lenguaje adecuadas para poder expresar lo que queremos decir. Entonces, en ese momento, equiafinidad tomaría un significado totalmente distinto… Imaginemos que nos centramos más en la forma de la palabra que su definición matemática “equi” nos intuye algo que es igual a otra cosas y “afinidad” puede significar “gustos”, por lo tanto, una equiafinidad podría verse con el doble sentido de personas con gustos comunes, en lugar de toda la parrafada que ocultará su significado sobre las áreas. Ahora bien, dos personas que caen en una equiafinidad, bien pueden amarterarse, es más, es bastante intuitivo que todo puede empezar por una equifinidad y acabar o reempezar en el momento de amarterarse (a fin de cuentas, todos sabemos lo que pasa después de que una pareja empiece a amarterase: que descubren otro tipo de equiafinidad un poco más íntima).
Así pues, no dejéis de entender cómo una equiafinidad puede llevar a amarterarse y como el amarterarse supone una mayor equiafinidad y, por supuesto, no dejéis de caer en este círculo vicioso y dejaros llevar por estas hermosas recursiones…